El que mucho abarca…

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poco aprieta.

Es una frase muy conocida y seguramente también la has escuchado. Es algo frecuente que en la empresa de hoy en día se generen muchas ideas de mejora y por ende muchos proyectos.

Es también frecuente que uno se encuentre en su vida laboral con jefes o gerentes que pretendan que esas ideas y proyectos se ejecuten de inmediato. Grave error. Todo debe surgir de una adecuada planificación y priorización de los proyectos.

Finalmente, si se pretende realizar todo de inmediato, se terminará haciendo todo al mismo tiempo y nada resultará bien. Es que la realidad es que los recursos son escasos y no hay empresa que se libre de eso. Frente a la escasez lo que hace la mente racional es destinar precisamente esos recursos escasos en primer lugar a lo más importante. No es posible que todo sea importante, o por lo menos, que tenga la misma importancia.

Priorizar es entonces la palabra clave. Se debe aprender a priorizar y enseñar a priorizar si se desea tener éxito y ejecutar adecuadamente los proyectos. Es probable que usted se familiarice mucho con esta situación. Mil proyectos a la vez y cuando acude por ayuda a su jefe, resulta que le dice que todo es prioritario e importante y que todo debe estar hecho…. “antes de cierre de mes”. Nuevamente: grave error.

El tiempo que se dedique a la planificación y preparación de los proyectos es fundamental. Además, ese tiempo debería llevarse la mayor participación del tiempo total del proyecto, la etapa preeliminar y de preparación. Sino, corremos el riesgo de implementar a medias o de ejecutar las ideas incompletas y con errores.

Recuerda siempre que “el que mucho abarca, poco aprieta”. El ejecutivo mercenario sabe esto, pero como no puede contradecir abiertamente a su jefe (no es estratégicamente lo mejor) entonces lo escucha, pero ejecuta a su manera, y de la forma más elegante posible, muestra resultados correctos, sobre lo hecho… lo demás, “está en curso”.

El ejecutivo mercenario sabe además que uno debe pensar como quiera, pero comportarse como los demás. Entonces procura tener la cartera llena de proyectos y seleccionar aquellos, cuya ejecución lo llevarán a la cima.

La foto es Stock.Xchng

Ideas no ejecutadas: como el pan de cada día

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Es que en realidad, ideas y proyectos no faltan en la empresa. ¿Acaso no tiene usted muchas ideas para mejorar los procesos y el trabajo en su empresa?, ¿acaso no está lleno de proyectos y sabe exactamente a donde apuntar para que estos se realicen y den beneficio a su organización?

Ese no es el problema. La verdadera dificultad está en la implementación o ejecución de esas ideas y proyectos. No hay que ser brillante para saber cómo y qué hacer para que la empresa mejore. El dilema es poner esas ideas en marcha.

Pero, ¿por qué es tan difícil ejecutar? es que no se sabe por donde empezar. ¡Es ahí donde entra el líder transformacional!, ¿quién dijo que el liderazgo era solo mística?, mentira, pero únicamente sirve si se le aplica correctamente.

Entonces la palabra clave es ejecutar, y ejecutar y cuando aún no sepamos que hacer, ejecutemos todavía más. Es la forma de ser congruente con uno mismo y con la empresa. Déjese de tanta palabrería y ejecute. Lleve a la práctica sus ideas, materialice tanto verso bonito.

El ejecutivo mercenario sabe que no solo de ideas vive la empresa, sino de ejecutarlas también. Y él sabrá en qué momento ejecutar y en qué momento palabrear. Porque ambas cosas coexisten en la empresa, solo es cuestión de saber cómo utilizarlas.

El buen ejecutivo mercenario ejecuta sin temor, porque su objetivo va más allá de lo que la simple visión de los demás puedan alcanzar a ver. Su objetivo se esconde en los cimientos de las ideas y les da fuerza para sostenerse. Sabe cuando avanzar y cuando retroceder, cuando olbigar y cuando ceder, porque su objetivo si bien es a favor de la empresa, también lleva un detalle adicional… él busca la gloria personal.

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