Quiero cambiar de trabajo

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El cambiar de trabajo tal vez sea una de las decisiones más difíciles que hay en el mundo laboral. Para hacer una buena elección se tiene que evaluar muchas variables y quizás uno se sienta cansado de tanto análisis y opte por evaluar lo más fácil y visible, el dinero.

Algunos no se complican en analizar toda la situación y simplemente piden 40% más de lo que están ganando, sabiendo que eso va a cubrir cualquier error de cálculo u otra variable que pueda aparecer luego y no fue considerada.

Por ejemplo, 3 cosas que usted debe tomar en cuenta cuando va a cambiar de trabajo son las siguientes:

1. El sueldo. Básico y elemental para alcanzar las cosas que se quieren en la vida. Si bien no es indispensable para ser felicidad, pero casi casi que está cerca.

2. La flexibilidad. En un trabajo que ya tiene muchos años, usted tiene la confianza de sus superiores, de sus pares y de sus subordinados. Entrar a un lugar nuevo, es empezar de cero en este aspecto.

3. Puesto. Si es un mejor puesto, eso tiene un efecto catapulta. Usted ha tomado el camino corto, en lugar de esperar a que lo promuevan en su trabajo actual. Recuerde: “Nadie es profeta en su tierra”.

Ahora 3 cosas que nunca debería tomar en cuenta cuando se va a cambiar de trabajo:

1. Antiguedad. “No me voy porque tengo muchos años aquí invertidos”, “No me voy porque estaría perdiendo mi liquidación”. Esos son costos muertos, póngales tierra encima y siga hacia adelante. Si ya invirtió tantos años, pues bien, vaya a conversar con su gerente y pídale los dividendos que le corresponden por seudo-accionista. Por favor, no se engañe.

2. Temor al cambio. Qué seríamos sin el cambio, una masa que se mueve al ritmo de los demás o del entorno. No señor, tenemos identidad y podemos decidir hacia donde caminar. No tenga miedo al cambio, tenga miedo a la estabilidad, a la seguridad, porque del cambio y de las crisis, nace el éxito. Aquí, una postura acerca del cambio en el blog http://www.ChitoyMemo.com incluyendo una reflexión de nuestro amigo Albert Einstein: Cómo superar la crisis, cómo afrontar el cambio.

3. Malas negociaciones. Si su empresa lo quiere retener, pues tiene que ceder. Es algo simple, me ofrecen 20, quién da más? y punto. Y si le ofrecen algo, que sea en el inmediato plazo; ya que su oferta en otro lugar es en este momento y no dentro de uno o dos años.

La foto es de Stock.Xchng

La máquina perfecta

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 Si crees que en la empresa en donde trabajas existe una máquina perfecta, totalmente justa y honesta, que imparte sabiduría y reciprocidad, déjame decirte que estás muy equivocado.

Las cosas claras y directas, para empezar, ese es mi compromiso. Ahora, con lo de la máquina perfecta me refiero específicamente a que todas las empresas y organizaciones, sean locales o transnacionales, están manejadas por seres humanos.

Seres de carne y hueso, que sangran como tú y como yo son los que imparten esa justicia y honestidad que exigimos de nuestras empresas. Así es, los gerentes de división, generales, de algún país o globales, son personas como cualquier otra. No les corre sangre de otro color por las venas, es roja como la de todos.

Y ese precisamente es el problema. Dime, ¿acaso no sientes celos?, ¿envidia?, ¿rencor?, ¿frustración?. Pues son sentimientos que, si bien son negativos y uno debería aprender a manejarlos y mejor a eliminarlos en su vida, están ahí. Entonces, ¿qué nos asegura que los mismos sentimientos u otros no aborden a nuestros tan queridos gerentes al tomar sus decisiones?.

Creéme que si hay una máquina que impartiera justicia con total perfección, tendría que hacerlo mediante un algoritmo sofisticado en el cual estén variables tales como el conocimiento del negocio, tiempo de permanencia en la empresa, estudios realizados, esfuerzo enfocado en actividades que agregan valor, etc, etc, etc. Y si esto fuera cierto, tal vez tú y muchos otros estarían en donde les corresponde estar en sus empresas.

¡Pero esto no existe! Esa es el mínimo aprendizaje que pretendo saques de este artículo. La máquina perfecta no existe. Muy lamentable, cierto, pero es la verdad. Las oportunidades, beneficios, recompensas, ascensos, etc., no se distribuyen con justicia en la organización. La justicia la debes tomar por tus propias manos.

Con esto no te quiero decir que vayas a encañonar a tu jefe para exigirle tus derechos. Sino hacerte dueño de ese proceso de justicia, con las técnicas que intentaré mostrarte, de tal forma que no te quedes esperando una justicia divina que JAMÁS llegará.

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