Nunca hieras a un león…

negocios

Un león ejemplifica fortaleza, fiereza, elegancia, valor, majestuosidad y agresividad. Pues bien, hay personas que se mueven de esa forma en el mundo empresarial. Aquello que alguna vez escuché de un entrenador de líderes: tener “seniority”.

Esta característica es común entre los jefes y/o líderes en la empresa. Por lo general, una persona así saca a relucir la parte más agresiva de su personalidad en defensa de sus ideas, de su puesto y de su personal a cargo. Es bueno tener un jefe así, pero de la misma forma que es bueno tenerlo, también es bueno cuidar la relación con él.

A eso se le llama “nunca hieras a un león” o como algunos lo llaman “nunca hieras a un rey” o también “no le hagas sombra a tu jefe” (aunque este término no significa exactamente lo mismo, va relacionado). Quiere decir, cuando te enfrentes a una persona con estas características, mejor que tires a matar, porque cuando se levante del golpe… te aplastará. El consejo es, si te metes con alguien así, mejor que después que golpees, no se levante.

No seas loco, no te estrelles contra una pared. Estos líderes se mueven en esferas muchas veces desconocidas, manejan un buen network (relaciones interpersonales, red de contactos) y hacen constamente lobbys que les permiten acceder a cada vez más contactos. Cuando te encuentres con un líder-león, no pelees con él, sino aprende de él.

Debes aprender a distinguir a los ejecutivos corderos, de los ejecutivos leones. De eso dependerá que almuerces o que te conviertas en la cena.

La foto es de Stock.Xchng

La máquina perfecta

negocios

 Si crees que en la empresa en donde trabajas existe una máquina perfecta, totalmente justa y honesta, que imparte sabiduría y reciprocidad, déjame decirte que estás muy equivocado.

Las cosas claras y directas, para empezar, ese es mi compromiso. Ahora, con lo de la máquina perfecta me refiero específicamente a que todas las empresas y organizaciones, sean locales o transnacionales, están manejadas por seres humanos.

Seres de carne y hueso, que sangran como tú y como yo son los que imparten esa justicia y honestidad que exigimos de nuestras empresas. Así es, los gerentes de división, generales, de algún país o globales, son personas como cualquier otra. No les corre sangre de otro color por las venas, es roja como la de todos.

Y ese precisamente es el problema. Dime, ¿acaso no sientes celos?, ¿envidia?, ¿rencor?, ¿frustración?. Pues son sentimientos que, si bien son negativos y uno debería aprender a manejarlos y mejor a eliminarlos en su vida, están ahí. Entonces, ¿qué nos asegura que los mismos sentimientos u otros no aborden a nuestros tan queridos gerentes al tomar sus decisiones?.

Creéme que si hay una máquina que impartiera justicia con total perfección, tendría que hacerlo mediante un algoritmo sofisticado en el cual estén variables tales como el conocimiento del negocio, tiempo de permanencia en la empresa, estudios realizados, esfuerzo enfocado en actividades que agregan valor, etc, etc, etc. Y si esto fuera cierto, tal vez tú y muchos otros estarían en donde les corresponde estar en sus empresas.

¡Pero esto no existe! Esa es el mínimo aprendizaje que pretendo saques de este artículo. La máquina perfecta no existe. Muy lamentable, cierto, pero es la verdad. Las oportunidades, beneficios, recompensas, ascensos, etc., no se distribuyen con justicia en la organización. La justicia la debes tomar por tus propias manos.

Con esto no te quiero decir que vayas a encañonar a tu jefe para exigirle tus derechos. Sino hacerte dueño de ese proceso de justicia, con las técnicas que intentaré mostrarte, de tal forma que no te quedes esperando una justicia divina que JAMÁS llegará.

La foto es de Stock.Xchng

Peru Blogs Blogalaxia